Eramos pocos... y habló el japonés

El pasado día 22 de enero, martes, el mundo entero se hizo eco de las palabras que un ministro japonés pronunció acerca de la carga que los ancianos suponen para la Sanidad de su país: "Que se den prisa en morir". Y ya está. Después de las risitas: nada. Aquí nadie se pregunta ¿por qué lo habrá dicho? o ¿pasará esto también por las cabezas de los ministros y demás responsables de los dineros de nuestro país?. Esta capacidad de mirar para otro lado parece haberse convertido en una manera de vivir para nosotros.
Hace unos años, cuando todavía trabajaba como enfermero de atención directa junto a los ancianos, tenía más tiempo que ahora para ir a ver a mis pacientes cuando se les derivaba al hospital y quedaban ingresados. Las familias se sentían acompañadas y los ancianos contentos. En una ocasión, como digo, fuí al hospital y cuando entré en la habitación la hermana del anciano hospitalizado me miró con cierta desaprobación y me invitó a salir fuera de la estancia después de dejarme cruzar unas palabras con el enfermo. "Carmelo, las enfermeras me han dicho que mi hermano tiene una "llaga" bastante fea en el culete y que por lo visto trae de la residencia. La verdad es que me encuentro bastante disgustada contigo pues me han dicho que esto es responsabilidad del enfermero de la residencia". Imaginaos la cara que se me quedó después de oir este reproche. El anciano había salido de la residencia sin úlcera alguna (que es así como se llaman a las lesiones que otros refieren como "llagas"), ya que una de las cosas que desde hace mucho tiempo aprendí es a supervisar personalmente a mis pacientes antes de traslado alguno con la finalidad de elaborar un buen informe con el que asegurar la transmisión de la información entre los distintos niveles asistenciales. Invité amable, e insistentemente, a la hermana a visitar la residencia al día siguiente y a que hablara con las auxiliares sobre este tema, si es que de mi parte no le servía la información. Después de escuchar a otras compañeras parece que se serenó. Para entender lo que pasó solo hay que ponerse en situación. Intentad recordar alguna ocasión en la que hayáis estado en el hospital con algún familiar; intentad que vuestra imaginación se decante por que este familiar sea anciano, y a ser posible con deterrioro cognitivo, que hace que se le olviden algunas cosas y requiera cierta ayuda para lo básico de cada día, pero nada más. El motivo de consulta, puestos a imaginar, podría ser una fiebre que no ha bajado en los dos últimos días y unos ruidos al respirar cada vez más preocupantes. Para empezar, hipoteticamente, al llegar al hospital te dicen que no puedes acompañar al paciente dentro puesto que es un lugar con el acceso restringido, lo cual es comprensible hasta cierto punto, y te pones a cultivar la paciencia en la salita de espera. En el momento de llegar al Hospital tu eres la referencia de tú familiar anciano. A quien conoce, quien le de seguridad tu mera presencia. Mientras tanto, dentro, al anciano lo suben a una de las camillas de los box, esas negras y con barandillas a los dos lados. Imaginaos al anciano asustado, solo. De repente una enfermera viene a ponerle una vía para asegurar una entrada de suero y medicación en caso necesario. Hasta ahora todo correcto. Hipoteticamente, la cuestión es que el anciano, con cierto deterioro cognitivo, se asusta todavía más e intenta eludir el desagradable pinchazo, lo mismo que haríamos nosotros si pudiéramos y con nuestra capacidad cognitiva recordándonos lo necesario de tal acción, ante lo cual se le sujeta el brazo más fuerte para evitar males mayores. El anciano responde más activamente y entonces aparece otra compañera para ayudar a la que ya estaba. Después de cogerle la vía y teniendo en cuenta la "agitación" del anciano cabe la posibilidad de sujetarle el brazo a la camilla con una pequeña venda. Hipoteticamente. Evidentemente el anciano no se va a mover de ahí, por lo que lo siguiente a realizar, cabe la posibilidad, es ponerle un pañal absorbente por si realiza sus necesidades sin darse cuenta. Inmovilizado y con la zona del sacro, la del culete, mojada por el líquido que todos entendemos que acoge un pañal absorbente. Pasadas unas pocas horas las alternativas pueden ser o bien pasarlo a camas de observación algunas horas más, o bien ingresarlo (todo esto teniendo en cuenta que el anciano precise hospitalización) para lo cual hay que comunicarlo a Admisión para que le dé cama. Hipoteticamente, esto puede ocurrir o bien al poco tiempo o bien, si la noche es agitada en Urgencias, al par de horas, con suerte, después de decidirlo el médico. Cuando el anciano sube a la planta, a veces a medianoche, ya sube con pañal y sujeto a la camilla. Nadie sabe como llegó al hospital, las compañeras de planta solo saben lo que les suben por el ascensor. Y cuando preguntan: "¿Hay familiares que le acompañen?", el celador de urgencias responde: "Creo que si, pero viene de una residencia". A partir de ese momento todo lo que vean será exclusivamente causa de la vida y atención sanitaria en la residencia. Al día siguiente cuando le asean desde hace algunas, no pocas horas le ven una ampolla del tamaño de una nuez en el sacro, y claro ¿de quién va ser la culpa? De la residencia, faltaba más.
Cuando el anciano abandona el hospital la úlcera es un problema de salud más, que curiosamente NUNCA viene reflejada en el informe de alta médica, porque de la existencia del alta de enfermería ni hablamos. Quien haya estado en un hospital sabe que lo que acabo de relatar es algo más que una mera posibilidad. ¿Porqué no se pregunta nadie si la intervención a los ancianos en los servicios de urgencias es realmente la que precisan desde el punto de vista de la enfermería? ¿porqué nadie se pregunta sobre el estado en que salen los ancianos de los servicios de urgencias a la planta? ¿porqué nadie se pregunta sobre el grado de responsabilidad que puede tener una enfermera que informa a una familiar sin tener datos seguros de la procedencia de las lesiones?¿porqué nadie se pregunta porqué en los informes de alta médica no se hace alusión alguna a las lesiones producidas por úlceras?
Volviendo al ministro japonés, y para acabar, quizás algo que minimice un poco sus desafortunadas palabras sea el hecho mismo de que las haya pronunciado. Ya sabemos todos lo que piensan los políticos japoneses de los ancianos. Al menos yo, no pienso ir a visitar Japón cuando me jubile, no sea que me ponga enfermo y visto lo visto... Pero, ¿y aquí?. Sería quizás muy importante que alguien admitiera que la atención que reciben muchos ancianos es fruto de la aversión que nuestra sociedad tiene a todo lo que huela a senectud. Algunos de los motivos residen en las respuestas a las preguntas que he formulado más arriba. No se porqué, pero sospecho que no pocos ya sabemos algunas de estas respuestas. Evidentemente, no hay que generalizar a todo el gremio de enfermeras y médicos, ya que hay excelentes profesionales que tratan excelentemente bien a los ancianos. Pero, esto es como la pena de muerte, mientras haya un solo país que la defienda y la practique habrán motivos más que suficientes para reivindicar una mejora del sistema.
Ahí queda eso...

Comentarios

  1. Cuando oí al ministro japonés ese me acordé de ti y pensé “gran tema para su blog” y he acertado. Creo que todo esto ocurre porque ninguno de nosotros somos CONSCIENTES que un día seremos mayores, y que algún día necesitaremos atención sanitaria, parece que éstas enfermeras y médicos que actúan de esta forma tan incorrecta ven su vejez como algo muy lejos o algo a lo que ellos se creen que no van a llegar, porque yo a ellos les preguntaría ¿a ti te gustaría que te trataran así? Y si respondes que no, ¿por qué lo haces? ¿Es que no tienes consciencia de que no estás haciendo bien tu trabajo? ¿No tienes consciencia de que estás haciendo el mal a una persona que podría ser un ser querido tuyo? Jamás les deseo a esos médicos y a esas enfermeras que pasen por esa situación pero hay veces que te planteas que si pasaran por esa situación de no atención, “abandono hospitalario”, informar erróneamente a los familiares y ocultar información en los informes de altas, las cosas cambiarían.

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  2. Bueno que se puede esperar de un japonés, para ellos todo es producir y ser productivo, y cuanto más rapido mejor. Por lo tanto no me extraña que un anciano les suponga una carga, algo que les retrasa en su avance frenético.
    Y nuestros servicios de urgencias...pues si, esa situación que has descrito por desgracia es real, tanto el trato en urgencias y el hacernos responsables de heridas y enfermedades consiguiendo que los familiares vengan como toros enfurecidos pidiendo explicaciones.
    Es lamentable que se trate así a personas, personas con una dignidad inviolable y merecedoras de un respeto absoluto como cualquier otra. Me da pena que esos profesionales sabiendo, o eso quiero creer, que personas con deterioro cognitivo se desorientan, incluso llegando a la agitación, cuando acuden a un hospital ( en definitiva, cualquier sitio que no sea su entorno habitual), porque no se deja a ese familiar, que es su unico punto de referencia, el que le da tranquilidad, al que conoce, a su lado y hacer menos traumática la experiencia. ¿Porque tenemos miedo de que nos vean trabajar?¿acaso no lo hacemos correctamente y tememos que puedan recriminarnos o denunciarnos?la verdad es que la asistencia sanitaria no es clara, limpia, transparente. Se ha vuelto defensiva, es tal el miedo que parece que escondemos algo, por eso limitar visitas, evitar familiares en prodecimientos ( curas, inyectables...)si, pueden ser desagradables y no todo el mundo es capaz de soportar ciertas cosas ( sangre, olores..), pero es que ni se da la opción.¿realmente se hace porque es desagradable o por evitar represalias de familiares?
    Con lo del cambio de pañal, parece que es la solución perfecta, una vez puesto ya no hay que preocuparse, ya no se orina ni defeca encima, no hay que cambiarlo, si el pañal aguanta muchas horas. Como el anuncio de Dodot, hasta 12 horas seco, ¿no?
    Pero como pasadas unas horas va a planta ya se encargaran alli, le "largamos" el problema a otro, si hay consecuencias ( heridas, ulceras, infecciones)que los de planta se las arreglen. Y que hacen ellos, " si ya venia con esto de la residencia" y tan amigos.

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