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¿derecho a morir?

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  ¿DERECHO A MORIR? Foto de cabecera: Toño Vázquez Durante estas últimas semanas algunos, por lo visto los menos, hemos estado haciéndonos eco de una de esas desgracias que han reabierto un debate  necesario, aunque hay quienes parecen preferir que no nos fijemos demasiado en las consecuencias del sano arte de pensar, reflexionar, y en definitiva filosofar. ES Marin, es una persona que un día cualquiera cometió el más atroz de los delitos, matar a un semejante, o a muchos como en el caso que ocupa, al menos supuestamente. Numerosos miembros de la policía autonómica catalana en Tarragona, así como varios de sus compañeros de trabajo, fueron supuestamente asesinados por este hombre mientras huía de un delito. Durante la escapada, y antes de ser detenido sufrió numerosas lesiones. Una de ellas le provocó una lesión medular cuya consecuencia más inmediata e invalidante fue una tetraplejia irreversible. Por este motivo, este preso todavía en prisión preventiva se ha acogido a los supuestos

Un año de eutanasia: nada que celebrar

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UN AÑO DE EUTANASIA: NADA QUE CELEBRAR Durante este fin de semana se cumple un año de la entrada en vigor de la tristemente famosa LORE (acrónimo de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia).  En distintos medios de comunicación incluso se habla de la "conmemoración del primer año de eutanasia". Es triste escuchar y leer términos como "celebración" cuando de lo que se está hablando es de la muerte. Considerar que proporcionar la muerte a una persona es algo que celebrar/conmemorar es muy difícil de asumir. Se me hace difícil hablar de eutanasia, y no lo digo por el concepto en sí, sino por el nuevo significado que se le ha dado al término. Cuando yo empezaba a estudiar bioética, hace ya algunos años, eutanasia solo tenía un significado incuestionable: el buen morir, la forma más adecuada de finalizar nuestra existencia tal y como la conocemos, sin el sufrimiento derivado del dolor físico, acompañado, considerado mucho más que un mero paciente, un ser tan humano co

IN-feliz día de la Enfermería

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  IN-feliz día de la Enfermería Después de otro año se vuelve a festejar el patrón de la enfermería, San Juan de Dios, aunque sinceramente este año en particular no tengo muy claro qué es eso que deberíamos celebrar.  Muchas enfermeras todavía tenemos muy recientes los hechos acaecidos durante estos dos años y pico que llevamos de pandemia. Después de los aplausos de la ciudadanía, la Administración sigue olvidándonos. Estoy totalmente de acuerdo con Pilar Lecuona, presidenta del Colegio de Enfermería de Gipuzkoa, cuando afirma que “a las enfermeras no se nos reconoce nada de lo hecho” (El Diario Vasco, 11 mayo 2022). Eso se ha visto claramente cuando desde el Ministerio de Sanidad se nos ha excluido del grupo de trabajo para recomponer lo que algunos demagogos todavía llaman sanidad universal y gratuita. Así se ha visto también no mucho tiempo después, cuando desde otro ministerio del Gobierno se ha dado luz verde a la puesta en marcha de una nueva titulación que vendrá a competir co

Culpables por amar...

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Culpables por amar... Como bien sabéis la mayoría, desde hace algunos meses he vuelto a mis raíces asistenciales, afortunadamente. Cuanto lo echaba de menos, más de lo que pensaba. Lo que algunos, más bien unos pocos, han visto como un retroceso laboral realmente lo he vivido un gran logro profesional, y personal. En definitiva he vuelto a la vida de enfermero especialista en geriatría, en una residencia, claro, porque en otros ámbitos ni siquiera somos reconocidos. Soy "animal de residencia" y siéndolo me siento humildemente orgulloso y agradecido. He vuelto a coger el pulso a eso de "el día a día" de los mayores institucionalizados. Ya no soy "jefe", que bien, sino un miembro más de un equipo fantástico y excelente formado por jóvenes compañeras enfermeras como Marta, Estefania, Mirian, Jose, Aurora, Eva, Agueda, Ana Belén, Paula, María, y Clara; algunas de ellas son antiguas alumnas, que hacen que me sienta orgulloso por toda su labor y sobre todo por e

Humanizar las emergencias no es sedar

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En estos días en los que se empieza a hablar de "re-normalización" de la realidad, porque eso de normalizar la vida es algo bastante presuntuoso, han vuelto muchos fantasmas de esos que pensábamos que ya estaban exorcizados. Uno de esos fenómenos que pensábamos que ya no regresarían es la marginación de los profesionales sanitarios de las residencias, particularmente enfermeras y auxiliares de enfermería (en adelante TCAE) por parte de sus compañeros de otros ámbitos. Tras dos años de intensa lucha contra el Covid en los que se derribaron muchas puertas que nos mantenían aislados del mundo han vuelto a sus puestos aquellos "no-compañeros" a los que nadie echábamos de menos. Durante un más que merecido descanso con otras compañeras de residencias (madre mía, cuanto tiempo sin verlas cara a cara), me comentaba una que la otra noche revivió la peor de las pesadillas que sufríamos todas hace dos años. Por lo visto, un señor de unos 87 años se descompensó de manera repen