¿Qué es esto que me traes?

En toda mi carrera profesional he tenido oportunidad de encontrarme con compañeros/as de gremio de toda índole. Afortunadamente, la inmensa mayoría hace honor al carácter humanista de nuestro "trabajo". Pero alguna que otra vez he podido comprobar que la perfección realmente no existe en la profesión sanitaria. Una de aquellas ocasiones la protagonizó un compañero de esos que han visto innumerables episodios de "Anatomía de Grey" o de "El Doctor House" o de "Hospital Central" y que frecuentaba laboralmente una puerta de urgencias de un hospital cualquiera (que no por ello quiere decir que no exista); aquella noche acudí con un anciano derivado desde el SUAP de referencia, tras consultar por una insuficiencia respiratoria aguda, y al entrar a la puerta de urgencias me salió al paso este "compañero". El cambio de actitud fué radical al comprobar que un anciano, y no un infarto, o un edema agudo de pulmón, o un neumotórax, había llegado a su puerta. "¿Qué es esto que me traes?", me dijo al comprobar que mi paciente era un anciano con una  insuficiencia respiratoria complicada que había provocado una infección respiratoria. Lo de menos es, llegados a este punto, lo que nos dijimos. El paciente fué atendido e ingresado en el hospital.
Lo que me resulta todavía preocupante es, pasados ya algunos años, la manera que eligió para dirigirse a mi paciente, a nuestro paciente. QUE es un pronombre relativo cuya acepción tercera de la edición digital del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es "3.pron. interrog. Agrupado o no con un nombre sustantivo, inquiere o pondera la naturaleza, cantidad, intensidad, etc., de algo.". Es bastante preocupante y difícil de asimilar la referencia a una persona utilizando un pronombre que se usa para tratar de "algo" y no de "alguien".
Es momento de reflexionar juntos sobre la peligrosa tendencia que desde hace algunos años se ve en ciertos círculos científicos, e incluso de la bioética, para referirse a las personas. Llegados aquí, y antes de proseguir, quizás deberíamos hacer un ejercicio de reflexión sobre cuales pensamos que son las cualidades que nos definen como personas. ¿Será quizás el raciocinio?¿La capacidad de autorreflexión?¿La autoconciencia?. Si, probablemente estas son cualidades que puedan definir a las personas. Este es el argumento que algunos como Singer, Engelhart o Alvarez, han urdido para defender que si bien todos los humanos genéticamente definidos (es decir, que no sean ni perros ni gatos, por ejemplo) son seres, por existir, no todos somos personas, pues las capacidades mentales que nos separan de otros vivientes de origen animal son precisamente las recientemente citadas. Este argumento resulta verderamente seductor, hasta que aparece la herramienta que la misma ciencia empirista utiliza para reafirmar sus teorías: la falsación. Si la autorrefexión, la autoconciencia, el raciocinio, caracterizan a los seres humanos como personas, entonces, ¿Qué pasa con aquellos seres humanos que no tienen estas características porque las han perdido en parte por las enfermedades, o que todavía no las tienen, o que nunca las tendrán debido a alteraciones genéticas?. Les pondremos cara a estas situaciones: una persona con demencia, un niño pequeño o una persona con síndrome de Down, respectivamente. Pues bien, la respuesta de estos autores es clara: estas son seres humanos, por ser de la especie humana, pero no son personas. En este caso ya podemos referirnos a ellos como "Qué" en lugar de "Quien". Cuan triste y difícil es asumir estos argumentos. ¿Estaría pensando aquél médico de la puerta de urgencias en Singer y compañía cuando me preguntó "lo qué le llevaba" a su vera?. ¿Sería ignorancia o maldad?.
Lo que si es bien cierto es que con los tiempos que corren deberíamos pensar más en estas cosas, pues hoy ha sido una ocasión puntual, para mi, pero tengo motivos para pensar que más de uno ha escuchado o visto argumentos parecidos. Debemos hacer lo posible porque desde la Ciencia (empírica-positivista) y la Bioética (o mejor dicho desde la corriente utilitarista de la Bioética) no se extienda el concepto de persona que defienden.  Los ancianos son personas como el que más, y el que menos. La persona humana es definida en función de su dignidad por ser persona, pero principalmente por "ser", por "existir". Esto creo que no debería ser olvidado nunca, por nadie. Ni por médicos, ni por enfermeras, ni por nadie que diga que su labor es cuidar de otras personas. Ya sea en un hospital, en una residencia de personas mayores, o en una casa. Espero no ser el único que ve el peligro en las divagaciones de Singer y su peña. Ya me diréis...

Comentarios

  1. Hola de nuevo, es bastante impactante lo que cuentas pero peor es que a día de hoy siga ocurriendo. Bajo mi punto de vista, utilizar el pronombre "que" para una persona pienso que es deshumanizar a la persona, la convertimos, básicamente, en "objeto", pero ¿por qué? ¿por qué es una persona mayor? Si entrarías en urgencias con una persona de 30 años, ¿pasaría lo mismo? Y luego una cosa también que me llama la atención en esa frase "¿Qué es esto que me traes?" es la palabra "esto"... a mi no me gustaría me dijeran "esto". Si yo entro en urgencias y me dicen esa frase, es que parece hasta que estorbo en ese sitio, me sentiría que me tratan con desprecio y claro de ahí llegamos a lo de siempre "las personas mayores estorban" "las personas mayores nos inundan"... que barbaridades, partimos de una simple idea que se le olvida a todo el mundo, todos llegaremos a ser personas mayores. Si muchas personas fueran CONSCIENTES de esa idea tan simple no ocurrirían tantas barbaridades como las que pasan hoy en día.
    Enhorabuena por esta entrada, me ha gustado.
    Un saludo
    Conchi

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  2. Hola Carmelo, ante todo felicitarte por la iniciativa del blog, es un buen espacio para la reflexión y el diálogo.
    Me surgen tantos dilemas en torno a este comentario que has expuesto, me parece muy poco humanitario que profesionales cuya labor principal es la de salvar vidas utilicen este argot para referirse a personas, en este caso a nuestros mayores; ¿Acaso estos sanitarios nunca van a ser ancianos? ¿Ni por un momento se han parado a reflexionar a cerca del daño moral y psicológico que estas palabras puedan causar a la propia persona y/o a sus familiares? o ¿Quizás la falta de humanidad y moral sea un tema pendiente que deberían de estudiar más las personas que utilizan este tipo de palabrejas para dirigirse a la propia persona?
    Pues bien; mayores, síndromes de down, bebés, jóvenes, adultos...todos somos personas, somos seres humanos que vivimos y nos desarrollamos en sociedad. NINGUNA PERSONA HUMANA deja de ser PERSONA por tener ciertas limitaciones o privaciones.
    Es un gran dispararte que hoy en día aún se sigan escuchando estos comentarios; creo que habría que ser un "poco" BASTANTE más consciente a la hora de utilizar estas palabras, y pensar en la dignidad que le confiere a cada humano por el hecho de ser persona, y no un objeto.
    EL SER HUMANO ES DIGNO Y VALIOSO POR EL HECHO DE SER PERSONA.
    Un saludo
    Mª Pilar Sánchez Agüera

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  3. Hola Carmelo.
    Me parece lamentable que cualquier persona, sea cual sea su profesión, se refiera a otra con esas palabras ¿QUE ES ESTO QUE ME TRAES?, y más aún si es un profesional de la salud. También he de aportar otra "frasecita célebre" ¿PARA ESTO ME LLAMAS?, cuando acude un SUAP a nuestras residencias( he de puntualizar que esto ha ocurrido en contadas ocasiones). Que te dan ganas de decirle un par de cosas, pero encima te tienes que callar porque te tratan como si te estuvieran haciendo un favor. Señores es vuestro trabajo, atender a las personas. Da igual la edad que tengan o su estado cognitivo, ES UNA PERSONA. Y lo más importante ,¿es el trato que le darias si fuera un familiar tuyo, si fuera tu abuel@?. Seguro que no.
    Nuestra sociedad se ha ido degradando, se han ido dejando a un lado los sentimientos porque los vemos como signo de debilidad, nos hemos vuelto frios e insensibles. Ya no vemos a nuestros mayores como una fuente de sabiduria y experiencia. Sino como algo inútil, un estorbo y más para ese tipo de profesionales.
    Quizás para ellos sea una perdida de tiempo, ya que la esperanza de vida de estas personas es corta, y las probabilidades de superar una enfermedad aguda son muy inferiores al resto; por lo que ellos sufren un desgaste y no obtienen resultados satisfactorios. Y todos estos factores influyen mucho en el trato que dan a nuestros mayores.
    TODOS SOMOS PERSONAS independientemente de su estado cognitivo, intelectual, anímico y funcional. Que sean más dependientes no implica menos derechos y respeto. Otra frasecita: "COMO NO SE ENTERA...". Primero no lo sabes y segundo la comunicación no solo son palabras habladas o escritas, también es el tono, la calidez de las palabras, los gestos, el contacto. Un recién nacido, un bebe, no te comprende, no te habla ni lee, pero aún así interactúas con él y os comunicais, puedes satisfacer sus necesidades. ¿Porque no va a ser posible con una persona mayor con demencia? Pero esto requiere un grado de implicación personal que en los hospitales brilla por su ausencia. Nos hemos convertido en autómatas, realizamos procedimientos y muchas veces no vemos más allá. Aunque también iterviene la falta de personal, el exceso de trabajo, que hace que no se disponga muchas veces de ese tiempo tan valioso y necesario para cada paciente y por supuesto no olvidemos a la familia, elemento imprescindible de la ecuación. Y muchas veces culpable de la baja autoestima de estas personas, factor condicionante y que agrava muchas veces la enfermedad. Yo he visto a una señora de 80 y tantos negarle a sus nietos dar un beso a su abuelo con demencia (marido de ésta) porque a los viejos no se les da besos, y acto seguido ella plantarle un par de besos. Ella como está "sana" si puede y por el simple hecho de él no "estar" como ella, le quita algo tan gratificante y reconfortante como el beso de su nieto, aludiendo que se le puede pegar algo.
    Solo espero y deseo que tomemos conciencia de esta situación e intentemos mejorarla, poner cada uno nuestro granito de arena, porque algún dia esa persona podria ser tu madre/padre, herman@ o tú mismo.

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  4. Hola a todos/as :

    Comparto las opiniones antedichas. Pues sí, nos encontramos en una sociedad utilitarista, que busca la inmediatez, y el bien general, olvidando en gran parte el bien particular y personal de cada uno de nosotros. Los bienes materiales son importantes, pero lo que realmente hace felices a las personas son los pequeños detalles que a veces no apreciamos, pero que nos hacen sentirnos satisfechos cada día.

    Trabajo a diario con personas mayores, y os puedo asegurar que una caricia, un beso, unas palabras amables y cariñosas son la mejor medicina que se les puede ofrecer. Realmente, como se ha dicho muchas veces, pienso que nosotros, los que trabajamos con ellos, aprendemos tanto o más que lo que podemos proporcionarles nosotros. Aprendemos con sus recuerdos, con sus vivencias, con sus alegrías y desgracias, a poder ver la vida de otra manera.

    Sucede lo mismo que en tu propia familia, cuando eres joven, no se sabe apreciar a veces todas las inquietudes que causamos a los padres, con nuestros estudios, amigos, etc. Sólo cuándo se es mayor, apreciamos realmente todo el esfuerzo que han hecho por nosotros, sin pedir nada a cambio.

    Debemos poner todos de nuestra parte para cambiar el modo en que vemos y sentimos a nuestros mayores, porque sí, son nuestros, y les debemos mucho. Y además, incluso, desde el punto de vista egoista, son una fuente de sabiduría y conocimiento que no debemos menospreciar.

    En definitiva, creo que una de las formas de ver lo evolucionada de una sociedad es ver como tratan a sus personas mayores. Actuémos en consecuencia, y tratémosles con respeto, cariño y cercanía, todos saldremos ganando.

    María José Martínez Pomares

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  5. Hola COMPAÑER@S!!

    En primer lugar darte la enhorabuena Carmelo por crear un espacio en el que se debatan temas tan importantes pero a la vez infravalorados.

    Voy a intentar trasmitiros de forma breve y concisa mi opinión al respecto.
    La situación que expones no hace sino reforzar la idea de que humanidad y cultura no van de la mano. A pesar de que esa persona está cualificada intelectualmente para ejercer su profesión sanitaria, la humanidad y la paciencia brillan por su ausencia. Sin embargo, en otras ocasiones vemos como personas con un nivel de estudios muchísimo inferior incluso rozando el analfabetismo, tratan con una delicadeza, entrega y paciencia que no se aprende en ningún libro.

    Gracias a blogs como este podemos hacer fuerza para que situaciones como las que tu viviste no caigan en el olvido. Y menos aun pasen con normalidad o se intenten excusar. No existe excusa alguna. Se supone que los sanitarios elegimos esta profesión por el afán de servir a los demás, a los enfermos, atenderles, cuidarlos, aliviarles e incluso curarles. Estamos "enganchados" a estos sentimientos y no concebimos nuestro trabajo de otra forma. Lamentablemente hay personas como ese "compañero" pero por suerte para todos se topó contigo. Estoy convencida de que algo aprendió en vuestro "encontronazo" y seguro que hiciste mella en su conciencia. Mi optimismo me lleva a pensar que habrá cambiado su actitud ante las personas con demencia y en situación de fragilidad física. De lo contrario sólo me queda que desearle suerte. Suerte para afrontar la vejez de forma positiva, para ver el toro desde el otro lado de la barrera. Envejecemos según vivimos, somos el producto de nuestra personalidad multiplicada por la experiencia, así pues, si este compañero no tiene humanidad para con los demás, difícilmente se aceptará y soportará a si mismo.
    Por tanto, los demás sigamos haciendo lo contrario a este compañero, el cual según Singer estaría dentro de la categoría de ser humano no persona, pues el raciocinio no es su fuerte. Pero un ser humano sin humanidad.
    Reconozcamos lo positivo de envejecer, ¿ no os parece bonito que te necesiten?

    Estefanía Carretero Fernández

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  6. Como has crecido Carmelo. Enhorabuena, me siento personalmente muy orgulloso de haber contribuido a tu formación, el alumno ha sobrepasado largamente al maestro. Si no te importa voy a colocar el link de tu blog en el Master de Geriatría para que mis alumnos se empapen de tus reflexiones.
    Juan Dionisio Avilés

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