Un montón de huesos en su tinta

No salgo del asombro. No me soporto en mi propio malestar. Una compañera enfermera me acaba de pasar un enlace por WhatsApp que me ha llevado al blog de un "compañero" médico del 112 (http://contintademedico.com/a-mi-manera/). Pongo lo de compañero entre comillas porque a algunos médicos les molesta que un enfermero diga que es un compañero, ya que para esta mínima parte de facultativos los compañeros solo son otros médicos. Para mí, lo siento por este grupo de "iluminados", son mis compañeros/as, les guste a ellos o no. Es importante que las personas que trabajamos con personas y al servicio de otras personas seamos humanistas, y considero que un blog es un medio ideal que a veces nos permite descargarnos emocionalmente de tanta presión a la que estamos sometidos. Deberíamos hacerlo en más ocasiones. Pero todo tiene un límite. Más si cabe cuando uno desempeña no solo un trabajo sino una manera de contemplar al ser humano en la expresión del sufrimiento. 

En algunas frases del texto este compañero, se remite al aviso que desde una residencia, que él llama hospitales vestidos de residencias, hicieron a las 3 de la mañana. Relata melodramáticamente como debe levantarse e irse a trabajar. Es bueno recordar, que el aviso se hace al número 112, y su coordinador es quien decide, después de escuchar lo que se le dice desde el otro lado, el recurso más apropiado para resolver la situación de emergencia planteada. En este caso, "compañero", el recurso que decidió TU jefe fue tu desplazamiento a una residencia. Una residencia que no es ningún hospital, perdona. Pero estoy de acuerdo contigo en que a veces lo parecemos. El motivo es porque alojamos (que no es lo mismo que asistir) a personas enfermas, no necesariamente por ser mayores. Esto no sería tan complicado si nuestros "compañeros" de primaria atendieran a SUS pacientes por los que cobran en SUS correspondientes cupos. Pero no "compañero", y ¿sabes porqué?. Pues porque NO van a ver a sus pacientes, la mayoría, a las residencias donde han ido a vivir porque sus familias no han podido atenderles. Para que veas "compañero", lo que pones a este respecto no me molesta tanto porque lo hayas dejado entrever, porque pienso que es un problema de la Consejería de Sanidad, no tuyo, al no formaros ni informaros adecuadamente acerca de lo que es una residencia, nuestras limitaciones, y también el papelazo que le hacemos a esa magna institución asistiendo casi sin recursos las necesidades de nuestros mayores.

Lo que realmente me ha dolido es otra cosa. Me ha dolido leer de tu puño y letra la manera cómo describes a los mayores que hay en la residencia. Dices que son: pijama, pañales, saliva y un montón de huesos. Saliva y un montón de huesos. Pero que triste querido "compañero". Hacer una carrera universitaria para que con los pocos años que aparentemente tienes (al menos es lo que parece en la foto de su blog) termines llamando a las personas que confían en nosotros para que les curemos, para que les cuidemos, para que les consolemos en sus años más complicados, saliva y montón de huesos. Debo estar cegado, "compañero", por los años que llevo al servicio de estas personas. Yo solo veo fragilidad, vulnerabilidad, necesidad de cuidados y atención. También de consideración y respeto, ¿sabes a lo que me refiero?. Huesos pegados a su piel. Huesos que están soportando titánicamente el paso de los años vividos, de tantas miserias de la posguerra, de jornadas de trabajo interminables dentro y fuera de la casa, y también el peso de tantos hijos en brazos. Huesos vestidos por una piel cérea, que deja ver el recorrido sinuoso y caprichoso de los canales de vida de su cuerpo, sus venas y arterias, tan frágil que no soporta los apretones, ni siquiera los del afecto. La foto que está junto a este párrafo es la de una señora de una residencia (que cedió voluntariamente los derechos de imagen para una exposición fotográfica), en un taller de cocina. Ahora sé que tú solo verás saliva y huesos. Yo no dejo de ver belleza.

Además, el "compañero" se queja de que cuando llegaron al origen de la demanda de ayuda, el "hospital vestido de residencia" (pero que cursi, ¿no?), la persona no tenía síntomas aparentes más si cabe cuando la demanda se había realizado porque tenía una baja saturación de oxígeno. Dejas patente como dos personas que están haciendo su trabajo lo mejor que saben, y que es mucho mas de lo que deberían, hacen cosas de manera imprudente, como sacarte del sillón de tu puesto de guardia. Te insisto que quien decide tú traslado desde tu puesto base a la residencia es TU jefe, el coordinador del 112 de guardia. Madre mía compañero, me ha costado terminar de leer el resto de artículo de esta entrada de tu blog, pero lo he hecho. Lo que he podido ver al hacerlo es que criticas a una institución que se preocupa por sus mayores, los que tiene la responsabilidad de cuidar. Terminas la entrada pidiéndole a tus hijos, o hijas no recuerdo eso bien, que no te lleven a un sitio como ese. Pues "compañero" con lo que hay por ahí dando servicio, lo que es menester (como dice mi abuela) es que te encuentres instituciones como la que te quejas. Y empieza a hacerte la idea ya, porque como tus hijas tengan que atenderte en casa si enfermas o te demencias, con los recursos que van a haber cuando tu y yo nos jubilemos, incluidas las pensiones, vas apañado "amigo". Te ruego que la próxima vez que te apetezca hablar de tus aspiraciones trascendentales cuando envejezcas, no utilices el facilonamente recurso de tus pacientes o la casa grande donde viven.

Supongo que el "compañero" se ha excedido en los recursos literarios, abusando demasiado de las metáforas, pero esto es algo que hay que saber hacer o mejor no hacerlo. Si quieres escribir un blog "compañero" deberías saber escribir y bien lo que quieras transmitir. No sea que al leerte parezca que eres un tipo inhumano y sin sentimientos. No sea que la gente que te lea y ahora sabe como eres por la foto de tu perfil le dé miedo llamar al 112 si se pone su abuelo, padre, madre o quien sea enfermo. Ahora ya sabemos que para ti los ancianos son pijama, pañales, saliva y un montón de huesos.


Comentarios

  1. Carmelo, leído con tristeza el blog de ese médico carente de humanidad y desconocer total de la labor y funcionamiento de las residencias, me quedo sin palabras para definir a este tipo de personajes, me apena, me duele, me hiere.....me entristece y como soy más humano que él, le deseo que en su futuro no requiera ser atendido por médicos con su perfil.

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  2. Una reflexión con argumento y crítica, que nos deja un fiel reflejo de la situación actual de la sanidad en este país. Es necesario propagar el sentimiento humanitario que vive en las residencias geriátricas y hacerlo llegar a toda la institución sanitaria.

    La mejor herramienta que tenemos en este momento es la celebración de jornadas abiertas orientadas a conseguir una misma visión de la de la realidad actual,en referente a la prestación de un servicio más humanitario y equitativo, dentro de un marco asistencial ajustado a la demanda de servicio real.

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  3. Me parece increíble que ese "compañero" haya escrito semejante barbaridad. Aunque viendo como tratan las instituciones y algunos "profesionales" que trabajan en ellas a las residencias y a los profesionales,para ellos de segunda, que con dedicación, amor y por encima de todo respeto cuidamos a nuestros mayores, estoy convencida que más de uno y una piensa igual o peor. A mi también me enfurece que sólo los vean como una carga y no se les trate como merecen, que sean los eternos olvidados de las instituciones y de la sociedad. Y como bien explicas, que a las residencias donde llegan con infinidad de necesidades por cubrir y que con nuestras grandes limitaciones y a través de grandes esfuerzos y luchas logramos muchas veces solventar, encima seamos la oveja negra de la sanidad. Más de uno de esos "compañeros" deberían de pasar tan sólo un día en una de esas residencias y ver el trabajo que se realiza antes de opinar.
    Pero no sólo pasa en las residencias tambiem en los domicilios.Ancianos al cuidado de familiares, y que como dices, por los que al enfermer@ y médic@ de atención primaria pagan, y que no se dignan ir a ver, tan solo cuando el cuidador insiste una y otra vez, acuden para una simple toma de constantes y así hasta dentro de 3-4 meses. En las residencias es peor, ni van, no conocen a sus pacientes, y encima ponen en duda los diagnósticos y tratamientos del médico de la residencia y de los cuidados que damos las enfermeras. Nuestros residentes que tienen el mismo derecho que cualquier otra persona de una asistencia sanitaria no la tienen e incluso dificultades para acceder a algunos de sus servicios o pagar por ellos.

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  4. Qué importante resulta, tal y como dices, acercarse a los mayores con una mayor formación geriátrica, más aún como complemento imprescindible a la formación en emergencias, teniendo una visión más amplia de las Residencias, de los Centros para Mayores, de lo que son/seremos algún día si tenemos suerte de llegar a serlo, del espíritu que rodea a los buenos profesionales que atienden a los mayores...para quienes nos acercamos a este mundo de los mayores desde la Emergencia, el 061, o el 112, resulta muy gratificante (incluso reconfortante y esperanzador), encontrar en este campo de la medicina grandes profesionales que, como tú, Carmelo, puedes llegar a entusiasmar contagiando una visión muy alejada de la que desde la Emergencia suelen “enseñarnos” de este “mundo”. Sin haberte conocido ni a tí, ni a los grandes profesionales que impartís el Máster en Geriatria y Gerontología en la UCAM, quizás me hubiera identificado, en parte, con la historia que relata el compañero de urgencias, al que sigo igualmente por compartir con él la necesidad de humanizar precisamente las Urgencias. Pero vaya cambio cuando te acercas a los mayores guiado por tu visión, la visión de los que impartís el citado Máster, vaya cambio amigo mío. Por eso me uno a ti en la reflexión sobre la necesidad de formación en Geriatria para los profesionales que, como nosotros, procedemos de la emergencia, porque más del 40% de nuestros Pacientes son “mayores”, y no demostramos ninguna humanidad si tratamos esta etapa de este modo. Estoy convencido de que José Manuel, de tu mano, hubiera escrito un artículo muy diferente. Es cuestión de formación. Y hablo por experiencia propia. Un abrazo

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  5. Siento tristeza de pensar ( y haber visto por desgracia) personas como ese médico que escribe...aunque no se si eso es ser persona. Lo que es menester, que también lo decía mi abuela, es que tan mala calaña como está sea la excepción...que lo es. Me pregunto si no tuvo nunca padre o madre...Que tristeza oír al que ha sido hijo esas palabras. Y al contrario de Carmelo...yo no quiero llamar compañero a alguien así.

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  6. He visto actuar a algunos de estos hombres de Harrison y he temido caer en sus manos. Se creen dioses (dime de que presumes y te dirè de que careces), he visto un precipitado desde 7 pisos mantenerlo más de una hora en la ambulancia sin remitirlo al hospital a unos 5 km donde podría tener alguna posibilidad. Los médicos debemos hacer lo humanamente posible y si no aliviar y reconfortar a los enfermos. Humanización sobre todo

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