El principio del fín

Los días que han venido acompañando nuestra vida en los últimos tiempos han estado muy llenos de noticias de índole político (investidura de Rajoy) y jurídico (Gurtel, Púnica, etc), además de meteorológico (riadas en nuestro país). Esto al menos de manera más evidente.
A pesar de ello, no podemos olvidar alguna que otra noticia que no ha encontrado el "share" televisivo o radiofónico pertinente para poder estar entre titulares. Una de estas curiosas noticias ha sido la que protagonizó la ex-ministra Báñez, ex-titular de Empleo del Gobierno de Rajoy, hace unos días.
Los medios de comunicación se hacían eco, aunque de manera discreta, de que la Sra Báñez adelantaba que en un futuro nada lejano nuestros mayores deberían poder trabajar además de disfrutar de una pensión.
Estas palabras, objeto de un minucioso análisis por mi parte, no tienen desperdicio.

Por un lado, se omite por parte de la ex-ministra que, según los pronósticos más agoreros, la caja de las pensiones se encuentra en cuidados paliativos, entrando en fase terminal. Si bien es cierto que la justificación de este fenómeno es bastante multicolor, las explicaciones se limitan a dos: una, la escasa aportación a la caja de las pensiones por parte del fondo de la Seguridad Social; esto se entiende fácilmente cuando es de público acceso el número de parados que hay todavía en nuestro país, que si bien está disminuyendo todavía es muy elevado respecto a las cifras de hace unos diez años. Si no hay trabajadores no hay cotizantes, ergo no hay ingresos en esta caja. La otra explicación es el expolio sistemático al que está siendo sometida la citada caja por parte del Gobierno español con el fin de mejorar su imagen pública compensando los pésimos datos de los recortes con inversiones a corto plazo a costa del dinero para los pensionistas.

Por otro lado, la limitada edad de jubilación en nuestro país condiciona la aportación al fondo de la Seguridad Social, en forma de cotizaciones a la misma. Esto de manera preliminar, sin más ni más parece solucionarse, según la ministra, aumentando el límite superior de la edad de jubilación para que las personas que puedan trabajar lo sigan haciendo. La cuestión es que precisamente la autonomía funcional y física de la persona, y qué decir ya de la capacidad cognitiva, son las variables que juegan en torno a la posibilidad real de poder seguir trabajando o no. Para que se me entienda bien, las posibilidades de trabajar para una persona que no hace un esfuerzo relativamente físico, como un oficial administrativo, serían mucho mayores, que para aquellos que si deben hacerlo, siendo un albañil un ejemplo perfecto. Según estas cavilaciones, el derecho, de momento vamos a verlo así, de poder trabajar después de la jubilación no estaría sujeto a la voluntad de la persona sino más bien a la capacidad de hacerlo, estando esta determinada, qué duda cabe, por su trabajo anterior. Esto crearía desigualdades sociales sin parangón de manera más que evidente. Además estaría por ver cómo reaccionarían algunos sectores laborales privilegiados en nuestro país como es el cuerpo de funcionarios del Estado. ¿alguien se cree que si fuera por voluntad trabajarían después de la jubilación? Yo no me lo creo, lo siento. Supongo que será porque en esta relativamente corta vida no he podido constatar ejemplos de trabajadores de este sector que expresaran su deseo de seguir trabajando después d ella jubilación. Debo ser justo, y por ello excluyo de este cuerpo a la mayoría de médicos, odontólogos y algunos abogados; algunos de estos aman su profesión y si bien una cara de su trabajo es la asistencial, la otra también es la docencia; otros la aman en función de lo que económicamente les reporta de manera que aunque se hayan jubilado, y estén disfrutando una pensión, también siguen con su actividad económica encubierta en una consulta privada donde no se admiten tarjetas de crédito. 

Además de lo visto, no podemos olvidar que la intención del Estado es poder "pillar", "rascar", lo que pueda. De lo contrario estas afirmaciones se habrían hecho con más mesura. Si la prolongación de la vida laboral se podrá hacer paralelamente al disfrute de una merecida pensión ¿quien va a decidir trabajar más tiempo?. La respuesta es fácil: aquellas personas cuya pensión sea tan ínfima que NECESITEN un ingreso extra para poder subsistir. Además, esta cifra puede oscilar ya que el hecho de jubilarse es de carácter administrativo pues, tal y como hemos visto, de esta cifra habría que restar a aquellas personas que ya no podrían aunque quisieran trabajar, sencillamente por problemas ligados a la vejez: presbicia, temblor senil esencial, deterioro cognitivo leve, artrosis y/o artritis, osteoporosis, etc, etc, etc. Así es fácil comprender que no sería nada liviano hacer presupuestos económicos teniendo a la vista un horizonte bastante voluble.

En síntesis lo que parece intuirse, al menos preliminarmente, de las palabras de la ex-ministra, es que la caja de las pensiones está efectivamente tan muerta que nuestros mayores de manera inmediata deberán trabajar para poder completar una exigua retribución compensatoria por tantos y tantos años, al menos 35, cotizando. Así se entiende que hayan vuelto a poner el anuncio de aquel mayor, Juan, que en definitiva o colabora o no cobra pensión. También escama el hecho de que después de tantos recortes a los únicos que les están devolviendo lo que les recortaron es a los funcionarios. En cambio a los mayores, a nuestros abuelos y padres mayores, siguen manteniéndoles el co-pago farmacéutico, y el de la dependencia. También preocupa el interés del Gobierno por sacar oposiciones para maestros, y para interinos, que si bien son fundamentales (tanto como un piloto o una enfermera) no son menos importantes que sacar plazas para más geriatras y más enfermeras especialistas en geriatría en cada comunidad autónoma, cifra que curiosamente va disminuyendo paulatinamente. Entiendo en estos fenómenos un mensaje demagogo por parte de nuestros queridos políticos sobre la importancia de nuestros mayores en nuestra sociedad. No olviden que en Holanda ya se ha votado en el parlamento que cualquiera que quiera puede solicitar el suicidio asistido. ¿a que no saben lo que ocurrió días después? Pues que empezó a hacerse público el interés de algunos dirigentes sanitarios en que los ancianos holandeses reflexionaran acerca de su utilidad en la sociedad en la que solo consumen recursos sanitarios y sociales. Esto es vergonzoso que ocurra en una Europa ya visiblemente herida de muerte. La cuna de los derechos humanos se está convirtiendo en la madriguera de depredadores sin escrúpulos. 

Supongo que no serán pocos los lectores de esta entrada que vean en estas líneas cierto pesimismo agorero, sin confirmación por el momento. Supongo que es lo mismo que debió pensar aquél primer ministro inglés, Arthur Neville Chamberlain, que firmó su compromiso a no oponerse a la ocupación nazi de Checolosvaquia, a cambio de la palabra de Hitler de no seguir extendiendo su imperio del mal por Europa. Nosotros, los que estamos trabajando, y cotizando, ahora, los que estamos entre los 35 y 50 años, debemos preocuparnos mucho mucho. A nuestros padres de momento parece que le van a dar la opción de trabajar además de cobrar una pensión que previsiblemente no experimentará mejoras reales ya nunca jamás. Pero nosotros deberemos trabajar si o si, ya no por mejorar nuestros ingresos sino porque de seguir así nuestro trabajo será la única manera de obtener una aportación económica para nuestra subsistencia.

Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. Todavía podemos EXIGIR que cuando los políticos se dirijan a nosotros lo hagan con el respeto que nuestra inteligencia y dignidad merecen. No podemos seguir siendo testigos mudos, charlatanes criticones detrás de la cortina, pues de lo contrario lo que seremos en el futuro más inmediato no es más que cómplices del saqueo de la dignidad de nuestros mayores.

Ahí queda eso… me he quedado en la Gloria, por si no se ha notado.

Comentarios

  1. Lo que van a conseguir es que se disparen los suicidios, porque si hay que estar a los 80 años trabajando para poder pagarte las medicinas,comer... En definitiva poder vivir. Yo sinceramente no me veo sacando sangre con las manos temblorosas o yendo corriendo a atender una urgencia. Pero es que menos veo a mi marido, mecánico de profesión,levantando culatas y cajas de cambios con esa edad.. Es una vergüenza,y ellos cobrando sueldo por alcalde, por diputado provincial y demás cargos.. Y cuando se termina su legislatura a seguir cobrando una pensión, solo por haber sido presidente o ministro, paseándose en coches oficiales, dietas, viajes, guaradaespaldas.. Y nuestros abuelos o nosotros cuando lleguemos si llegamos, molidos de trabajar y trabajar toda la vida... Para ellos no hay dinero para vivir sus últimos años tranquilos y en paz. Me gustaría ver a loa políticos con 1000 euros al mes y con hipoteca /préstamo , con facturas, con hijos, con la vuelta al cole, con facturas y además de todo eso lograr comer.

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