La dignidad también tiene caducidad

Hace pocos días se hacía pública una triste noticia que todas las personas relacionadas con la atención profesional de personas mayores a todas luces ya veníamos intuyendo en los corrillos del café: la Administración Pública Regional ha decidido eliminar la Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos (en adelante la llamaremos la Fundación). Esto, así sin más, nos puede sonar a algo así como a "Ya está bien que se empiecen a quitar organismos que no valen para otra cosa que para mantener a ex-cargos políticos". Si bien estoy de acuerdo en los términos en los que se fundamenta esta expresión ¡¡¡NADA MAS LEJOS DE LA REALIDAD!!!, en el caso concreto de la Fundación. 

Quizás sería bueno hacer un pequeño repaso histórico al recorrido y misión de esta organización para entender lo realmente catastrófico de su aniquilación. Las personas que protege la Fundación son cientos de ancianos, y no ancianos, víctimas de enfermedades que merman, si no eliminan, total o parcialmente, su capacidad de tomar decisiones con el correcto raciocinio. Esto puede suponer que determinadas personas con dudosa buena voluntad puedan apropiarse de los bienes materiales de uno de estos enfermos sin caer en delito alguno, y/o aprovecharse de estas física, psicológica y socialmente. Las enfermedades de las que hablamos pueden ser la demencia, por ejemplo, o las que provocan graves discapacidades intelectuales a algunas personas. Igualmente, personas sin familia (y si existe es con cierto desarraigo), con determinadas enfermedades psiquiátricas y que cuadran en la somera definición anterior, pueden ser tomadas por delincuentes y estar de cárcel en cárcel, o de psiquiátrico en psiquiátrico, a la merced de los vacíos de la Ley. En resumen, "ancianos dementes, retrasados y locos". "Tampoco será para tanto..." pensaran algunos, espero que pocos. Sería interesante llegados a a este punto la lectura detenida del capítulo "El encierro" en "Historia de la locura en la época clásica" del incomparable y genial Michel Foucault, para entender lo equivocados que pueden estar.

Siguiendo la ya clásica, y considero que pedagógica, manera de ejemplificar los temas en el blog voy a contarles la historia REAL de una persona que ha vivido el antes y el después de la existencia de la Fundación. Carlos (el nombre es lógicamente inventado) es una persona con una grave discapacidad intelectual que no tiene familia desde hace muchos años. Los síntomas físicos de su enfermedad le obligan a estar recluido en una silla de ruedas 14 de las 24 horas de día, y a asistir a todas y cada una de sus actividades básicas de la vida diaria: asearle, darle de comer, cambiarle los pañales de incontinencia, vestirle, etc. Sus primeros años de vida fue alimentado, y vagamente aseado, por alguien parecido a un familiar en su casa y por vecinos caritativos; cuando este "familiar"envejeció y necesitó ayuda, llevaron a Carlos a un asilo en una población alejada de su casa y de sus conocidos. Durante años convivió con ancianos, muchos de ellos con demencias, en una época en la que los protocolos de atención sanitaria se reducían a dar de comer, asear y vestir, y el concepto de atención holística sonaba a terapia psicoanalítica finisecular; los pañales de incontinencia ni se conocían. Carlos tenía cerca de 30-35 años menos que el más joven de las personas ancianas ingresadas en el asilo. Con los años el asilo se convirtió en una residencia, y las monjitas que dulcemente lo regentaban dejaron paso a otro tipo de personas, profesionales y gestores. El asilo dejó paso a una residencia. Para la mayor parte de los que allí vivían no supuso más que un cambio de domicilio y una más que evidente mejora en la calidad asistencial. Para todos menos para Carlos. El, era discapacitado psíquico mayor, pero no un anciano enfermo. Durante algún tiempo la Administración Pública en materia de Servicios Sociales sucumbió a las rogativas de la dirección de la residencia de no llevarse a Carlos a otro tipo de institución ya que con los años se había convertido en alguien, no algo, atendido por todas las personas que trabajaban en la residencia, como una gran familia. La existencia de enormes vacíos legales permitió que esta circunstancia ocurriera, en este caso por suerte. Nadie de la Administración Pública fue nunca a la residencia a preguntar por Carlos, ni llamó por teléfono. Las inspecciones no reflejaban su existencia. No existía para la Administración. Un día se enteraron en la residencia de la recién puesta en marcha Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos. La dirección del centro se informó diligentemente acerca de los servicios que prestaría. Entonces ocurrió algo inaudito en la vida de Carlos: alguien vino a visitarle. Eran Mariano y Ruth. Director y una de las técnicas de la Fundación, respectivamente. En pocos días gestionaron eficientemente todos los trámites para que Carlos fuera tutelado por la Fundación. Desde este organismo tramitaron en poco tiempo ayudas y pensiones que nadie hasta ese momento sabía que beneficiaban a una persona como Carlos. Cobró las ayudas por dependencia. Le compraron ropa nueva, y no la que hasta ahora iba llevando, que no era otra que la que las familias de ancianos fallecidos iban dejando en la residencia a modo de donativo. Llegó el día en que le compraron una silla de ruedas nueva; una en la ya no se hería en su pie izquierdo deformado tras años y años de posturas irrealizables por el resto de humanos. Cada cierto tiempo, llamaban desde la fundación a ver que tal iba Carlos, y venían a verle a menudo. Incluso le tramitaron que viniera una voluntaria un par de veces a la semana a sacarle de paseo. Para los que piensen que siendo un discapacitado los cambios que se hicieron no fueron apreciados por Carlos, tengo que decirles que si bien él no sabía ni sabe razonar los matices de los cambios experimentados, y por ello expresar de manera lógica y razonada su satisfacción, si empezó a mostrar lo que a todas luces de los que le conocemos es la mejor muestra de su satisfacción: una sonrisa que cruza su cara de este a oeste, y unas ganas de cantar a viva voz la mayor parte del día, y que antes no mostraba.

¿Qué va a pasar ahora con Carlos?¿Y con todos los que son como él? Para los que se conforman tras la lectura del periódico donde dice que las funciones de la Fundación van a ser asumidas por otros organismos, convendría recordarles que no hace tantos años, antes de la existencia de la Fundación, ocurrieron acontecimientos atroces propios de países incivilizados, dentro del contexto organizativo de la misma Administración Pública que ahora les quita la dignidad a unas personas después de haberlas ilusionado con que ya nunca más estarían solas y desamparadas. Hubieron traslados masivos urgentes desde instituciones públicas a otras del contexto privado sin control alguno. Muchos de aquellos ancianos todavía viven, y algunos de ellos tienen un DNI cuya fecha de nacimiento es de hace unos 14 años más o menos, entre otras cosas porque ni siquiera iban identificados cuando los sacaron de estas instituciones públicas, ni se encontraron nunca papeles ni informes de ellos.

Para todas estas personas sin familia que les aprecie, con enfermedades que les incapacitan para vivir por sí mismos, la Administración Pública, es decir, el Estado, ergo TODOS NOSOTROS Y NOSOTRAS somos su única familia. Administración Pública es la que debe velar por una atención DIGNA, y hasta ahora lo venía haciendo muy diligentemente a través de Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos. No es comprensible que el presupuesto de un organismo como la Fundación se viera aumentado por el pago de salarios, por cierto muy generosos, a una Directora General que ha estado ejerciendo de política de carrera desde hace más de 15 años y ahora la excusa para la eliminación de esta Fundación es eliminar partidas económicas inasumibles por la Administración.

Ojalá alguien tenga la suficiente conciencia para re-pensar esta decisión. Ojalá alguien recuerde que tarde o temprano él o ella también se hará mayor y que puede que su escenario familiar cambie hasta dejarlo desamparado (peores las he visto), o que es padre o madre de una persona discapacitada intelectualmente de la que no sabemos quien cuidará cuando ya no estemos, o que padece una enfermedad psiquiátrica cruel que no le permite hacer su vida de manera autónoma. Esperemos que la justicia social sea algo más que un ideal.

En caso de que no sea así solo nos queda lamentarnos y asquearnos más todavía por la clase (o sub-especie) política. En caso de que no sea así echaremos mucho de menos a Mariano Olmo, a Ruth, a Miguel y a tantos otros que actuaron de ángeles de la guardia de cientos de personas a los que la Sociedad, el Estado, la Administración Pública, le ha dado la espalda y que ahora volverá a dársela. Gracias a todos ellos por recordarnos que el trato digno es posible, que los dementes, tontos y locos son personas antes, durante y después de todo.

Desde aquí todo mi apoyo. Espero vuestros comentarios a modo de acto solidario con los compañeros y compañeras de la Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos.

Ahí queda eso...

Comentarios

  1. Hola Carmelo y demás compañeras/os. He leído con preocupación el cierre de la Fundación Murciana para la tutela, como sabéis en Gipuzkoa tenemos la Fundación Hurkoa, dedicada entre otras funciones, a la tutela y defensa de personas con enfermedad mental y/o mayores en nuestra provincia. Nuestra Fundación está creada por Cáritas y su vinculación con la Administración, es que ésta financia el 70% del presupuesto de la actividad de tutela. Ahora con la crisis, nos están presionando para recortar su aportación. Es terrible que no se considere servicio básico, línea roja a no traspasar, la protección a personas con incapacidad mental. Mando desde Gipuzkoa, un fuerte abrazo a los compañeros de Murcia. José Ignacio del Pozo. Drector Gerente de la Fundación tutelar Hurkoa

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  2. “Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.”
    (Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948).
    Hola a todos, interesante tema el que nos trae el autor del foro “De Senectute”. En los últimos años nos vemos inmersos en una vorágine de ajustes y recortes que, según nuestros gobernantes, vienen obligados por la situación económica en la que nos encontramos.
    En algunos casos sin duda tienen razón (duplicidad de competencias en distintas administraciones, gastos de representación, sueldos desmesurados, festejos, etc.). Sin embargo, en otros casos, dichos ajustes son claramente injustos y desmesurados, especialmente cuando afectan a los colectivos que más necesidad de apoyo y ayuda tienen de los demás ciudadanos y de las administraciones públicas. Entre éstos se encuentran todas aquellas personas que sufren de discapacidades intelectuales o enfermedades psiquiátricas graves. Sin duda el primer y fundamental punto de apoyo para estas personas deben ser las familias, como institución básica de la sociedad que ofrecen siempre su ayuda desinteresada.
    Pero esta sociedad, a través de las administraciones públicas que la representan, tiene la obligación de atender a dichas personas cuando no existan familiares que realicen dicho cometido. Para ello hay que ofrecer plazas suficientes en residencias donde puedan puedan ser acogidos y cuidados de la mejor manera posible. También es muy importante la colaboración que ofrecen instituciones como la Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos, organización sin ánimo de lucro, entre cuyos fines se encuentra el fomento y realización de acciones encaminadas a la integración y normalización de los tutelados por la Fundación, facilitando recursos sociales, la atención personal del incapacitado, su cuidado, rehabilitación o recuperación.
    Afortunadamente ya hemos abandonado la forma de actuar de otras épocas, hacia las personas con discapacidades intelectuales o con problemas psiquiátricos graves, como refleja Michael Foucault, en su obra “Historia de la locura en la época clásica”, al que alude el creador del presente Foro. Pero lo que no podemos hacer en estos momentos de dificultades, es retroceder en los avances sociales que hemos alcanzado en esta última época; en ese caso nos encontraríamos no sólo ante una crisis económica, sino ante una verdadera crisis de valores (la primera puede ser remontada, pero la segunda es más profunda y complicada de superar). Debemos todos hacer el esfuerzo de acercarnos a ellos, necesitan nuestro apoyo y solidaridad. Además, ¿quién no necesita ayuda de otras personas en algún momento de su vida?
    El ejemplo que nos ofrece Carmelo Gómez es significativo de la gran labor que realiza la Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos. El relato del cambio en la situación en que se encontraba Carlos es de tal magnitud que sólo con su lectura debería hacernos reflexionar a todos en ello, y a encontrar una solución para que dicha organización no cierre sus puertas y siga así ofreciendo la ayuda que personas como Carlos precisan. La cita expuesta al principio de este comentario es significativa de la importancia de los derechos que deben ser considerados y promovidos por todos los gobernantes. Es cierto que los momentos de dificultad hacen que surja lo mejor y lo peor de cada uno.
    Quiero expresar mi apoyo total a la Fundación Murciana para la tutela y Defensa Judicial de Adultos y al gran trabajo que realizan sus profesionales. Espero que, entre todos, podamos conseguir que sigan ayudando a los que más lo necesitan.

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  3. Antonia Robles Bermudez1 de abril de 2013, 13:08

    ANTONIA ROBLES BERMUDEZ DIRECTORA TECNICA RESIDENCIA EL AMPARO.

    Cada día nos vemos sorpredidos por noticias donde nos recortan derechos sociales y ajustes economicos, pero ya es el colmo que quiten derechos y servicios a personas con discapacidades intelectuales y enfermedades psiquiatricas graves.


    El Cierre de La FUDACION MURCIANA PARA LA TUTELA Y DEFENSA JUDICIAL DEL ADULTO supone una gran perdida ya que presta un servico esencial a la sociedad murciana, pues las personas que acuden a ella lo unico que piden es protección y no sentirse desamparados. Señores esto ya salta la linea roja, espero que nuestros Politicos Regionales Reflexionen y se den cuenta de que mas alla del dinero, ( que dicho sea de paso me parece insgnificante comparado con lo que ellos cobran) es un servicio muy necesario para las personas con discapacidad de nuestra Región Y espero ese punto Reflexión y cordura para no cometer tal atrocidad.

    Desde aqui todo mi apoyo a los profesionales por su buen hacer en la FUNDACION MURCIANA PARA LA TUTEJA Y DEFENSA JUDICIAL DEL ADULTO

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  4. Mariano Olmo Garcia1 de abril de 2013, 16:21

    Querido Carmelo.

    Carmelo: desde tu blog darte las gracias a tí, a Mensajeros de la Paz y a todos aquellos que nos han hecho llegar su apoyo y su agradecimiento a la labor que durante estos diez años hemos ido desarrollando todos aquellos que trabajamos en la Fundación.

    Esperamos y deseamos que podamos seguir haciéndolo durante mucho tiempo en beneficio de los más necesitados y abandonados de nuestra sociedad.

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